Mujeres liderando transformaciones: Bosques saludables - oportunidades sostenibles para comunidades

Actualizado: 23 mar 2021

Una entrevista a Lorena Gamboa sobre la historia de la Forestería Análoga en Ecuador


Por María Inés Rivadeneira[1]


Introducción


La precariedad laboral, las escazas oportunidades para sostener las economías familiares, la crisis de los cuidados exacerbada durante la pandemia que ha significado una doble o triple carga de tareas en el hogar y el cuidado de las personas para las mujeres; la crisis ecológica con una pérdida acelerada de la biodiversidad, deterioro de los ecosistemas, deforestación de bosques y contaminación del agua y el suelo por actividades extractivas, los efectos negativos del cambio climático y la violencia estructural de un sistema que pone en riesgo a las vidas humanas y no humanas; el encierro, así como la pérdida de vidas por la enfermedad de la COVID 19, así como la caída dramática de la economía, configuran un momento de inflexión para la humanidad.


Urgen alternativas para el planeta y para quienes lo habitamos. Desde la Red Ecuatoriana de Forestería Análoga (REFA), nos sumamos a la campaña global por el 8 de marzo “Mujeres líderes: por un futuro igualitario en el mundo de la Covid-19”. Damos testimonio que el aporte de las mujeres en la recuperación de sistemas degradados, su liderazgo en procesos productivos respetuosos de los ciclos naturales de los ecosistemas, además de su lucha por la justicia social, exigiendo el respeto de sus derechos y el avance hacia sociedades más justas con las personas, resilientes al clima y bajas en emisiones, es fundamental.


A nivel global se movilizan esfuerzos para enfrentar la que podría ser catalogada como una crisis civilizatoria. El “Reporte especial sobre cambio climático, degradación del suelo, manejo sostenible del suelo, seguridad alimentaria y flujos de gases de efecto invernadero en los ecosistemas terrestres” del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, 2019), no hace referencia a “bosques” o “deforestación”, poniendo así, énfasis en la categoría de degradación de tierras y la imperante necesidad de generar respuestas sobre la adaptación y mitigación al cambio climático. De ahí que la restauración de bosques juega un rol crucial en la solución a este problema. “La deforestación y la degradación de los suelos contribuyen con la mayor parte del 13% del total de emisiones de CO2 causadas por las personas” (Ibídem).


Las mujeres son afectadas desproporcionalmente por los efectos de la crisis ecológica y el cambio climático debido a la violencia y desigualdad estructural. Por otro lado, su participación en soluciones en los diferentes ámbitos económico, social y ecológico es fundamental, ya que constituye una contribución en la perspectiva hacia un desarrollo sostenible y permite la construcción de respuestas integrales, inclusivas y sostenibles.


En este año, desde la REFA queremos rendir homenaje a una de las mujeres que ha promocionado y sostenido a la Forestería Análoga.


El ingreso de la FA al país está directamente relacionada con su compromiso con los bosques y las comunidades. En tiempos de pandemia, lideró y acompañó el proyecto BIOTIQUINES, mediante el cual se apoyó a 150 familias vulnerables con kits de plantas comestibles y medicinales como alternativa para enfrentar la crisis. Actualmente el proyecto se encuentra en una segunda fase en la que se sumarán 150 familias más a la creación de huertos familiares o comunitarios como alternativa para la soberanía alimentaria y la salud. Desde esta familia que somos en REFA, estamos convencidos y convencidas que la FA es una respuesta integral a los problemas comunes que enfrentamos en el planeta.




Lorena Gamboa es miembro fundadora de la Red Internacional de Forestería Análoga (FA), y tiene muchos años de colaborar como capacitadora en FA en Latinoamérica y Asia. Con formación en Estudios Ambientales y Gestión de Desarrollo Local Sostenible, Lorena tiene más de 20 años de experiencia con proyectos comunitarios de restauración, incluyendo metodologías de la FA.

Ha sido acreditada como Inspectora en los estándares de Productos de Jardines Forestal (PJF). Durante el Curso de Líderes Orgánicos de IFOAM que completó, se interesó por los Sistemas Participativos de Garantías y aportó en el desarrollo de este Sistema para el "Mercado Bueno" de Sri Lanka. Cabildea en América Latina y Asia para la adopción de los estándares de Productos de Jardines Forestales (PJF) en Certificación de Tercera Parte, así como dentro de Sistemas Participativos de Garantía.



 

Este es una entrevista que nos permite conocer más sobre su trayectoria:



1) ¿Cómo empezaste en la Forestería Análoga?

Me encontré con la F.A. en un momento en que buscaba respuestas para atender demandas de las poblaciones indígenas y campesinas con las que trabajaba con Acción Ecológica en Ecuador coordinando la campaña por los bosques y desarrollando junto a las poblaciones locales estrategias y acciones para frenar la deforestación de los bosques tropicales del Noroccidente y la Amazonía ecuatoriana.



Tuve la fortuna de escuchar de la FA por primera vez, directamente de la fuente cuando conocí a Ranil Senanayake quien tuvo la inspiración y el conocimiento para crear éste sistema de restauración. Fue a finales de 1993 durante un foro internacional, que Ranil expuso sobre la Forestería Análoga, y yo supe inmediatamente que esa era la alternativa que estába buscando para ofrecer a las comunidades locales, ya que brindaba respuestas y herramientas para contrarrestar los retos de degradación de los recursos naturales pero además, ofrecía oportunidades económicas para los guardianes de los bosques.

En 1994 asistí al 1er taller internacional de Forestería Análoga en Sri Lanka y conocí el primer Bosque Análogo (Belipola). A partir de esta reunión nació el compromiso de los representantes de los diversos países de Asia, Latino América y Africa de crear Bosques Análogos en nuestras áreas y contextos locales y seguir aprendiendo, así como desarrollando e implementando las metodologías y promover la F.A en nuestros países.


Al regresar a Ecuador con ese compromiso, encontré obstáculos para trabajar en este tema dentro de mi organización. Sin embargo, Angel Suco con quien coordinábamos acciones en la defensa de los bosques, recibió la propuesta de la F.A. con mucho entusiasmo y coincidimos en que era una urgencia ofrecer alternativas a las organizaciones campesinas e indígenas comprometidas en la protección y restauración de los bosques.


2) ¿Cuál ha sido la trayectoria de la FA en Ecuador?



Empezamos entonces a trabajar con Angel Suco y María Gutierrez, de manera independiente y con nuestros propios recursos en el establecimiento de viveros y aplicación de la metodología con organizaciones campesinas en el Noroccidente de Pichincha. Nuevamente, tuvimos la suerte de captar la atención e interés de Ranil quien viajo a Ecuador en varias ocasiones y nos brindó capacitación, asesoramiento y apoyo a nuestros esfuerzos.


En 1997 creamos la Fundación Rainforest Rescue (FURARE) y por 10 años trabajamos promoviendo la FA, afinando más las metodologías participativas (valoración ecológica), establecimiento de viveros, intercambio de semillas, impartiendo capacitación a nivel técnico y de promotores campesinos e indígenas y estableciendo bosques análogos en varias regiones del país (Amazonía, Noroccidente, estribaciones occidentales y orientales y Sierra). El primer financiamiento que conseguimos fue una donación de la Embajada de los Países Bajos que nos permitió expandir nuestro campo de acción en el país.





FURARE tuvo incidencia con la FA en acciones y formación de personal técnico y administrativo en entidades gubernamentales y organizaciones no gubernamentales y trabajó directamente con cientos de comunidades indígenas y campesinas por todo el país.


Paralelamente, a nivel internacional se conformó la Red de las América de F.A., donde asumí la coordinación desde Ecuador con el apoyo de FURARE y promoviendo el intercambio, capacitación y apoyo a iniciativas en FA en otros países de América Latina como Colombia, Perú, México, Guatemala, así como en América del Norte, en Canadá.

En el 2005 en Ecuador, se formaliza la Red Internacional de Forestería Análoga (RIFA) con la presencia de representantes de 4 continentes: Europa, América (norte y LA), Africa y Asia.

En el 2017 lanzamos la Red Ecuatoriana de FA (REFA), que agrupa organizaciones y personas comprometidas con la difusión, capacitación, desarrollo, investigación e implementación de la FA y la red nacional de FA más activa en el mundo.

Ecuador es uno de los países con más larga y sostenida trayectoria en la aplicación de la F.A. y cada vez es mayor el interés que se genera desde REFA para conocer y aplicar este sistema de restauración en el país.


3) ¿Dónde te encuentras ahora en el proceso?


Durante los últimos 20 años, he compartido mi tiempo y trabajo entre Sri Lanka y Ecuador, pero también apoyando a organizaciones y comunidades de base en capacitación y asesoramiento a otros países de Asia y Latinoamérica, y aunque con menos frecuencia en Africa.


En el compartir de esta larga trayectoria con Ranil, inició y se afianzó nuestra relación de pareja. Tengo la suerte y el honor de ser su esposa y vivimos en Sri Lanka en nuestra finca análoga “Cayambe Lanka”, donde ahora me encuentro enfocada en el manejo y desarrollo de nuevos productos provenientes de nuestros Bosques Análogos y encontrando formas de procesamiento para ofrecer en los mercados locales y nacionales. Además, me encuentro enfocada en desarrollar el sistema participativo de Garantías (SPG) bajo los estándares de Productos de Jardín Forestal con el Good Market (Comercio bueno) y en organizar un grupo de productores de (Jardines Forestales) en mi área local para aplicar este sistema.


Actualmente, formo parte del Secretariado de la RIFA y desde ahí junto con mis colegas trabajamos de manera virtual con organizaciones y mujeres de base en Asia, África y Latinoamérica bajo el proyecto GAGGA (Alianza Global para la Acción Verde y de Género) y mantenemos comunicaciones, coordinaciones y apoyos con las organizaciones miembros de RIFA. Debido a las restricciones de movilidad por la pandemia del COVID, nos vimos en la necesidad de crear y aplicar el curso virtual en FA que dió como resultado la graduación de 24 Promotoras de organizaciones de base en América Latina.


Habiéndome encontrado en Ecuador durante el primer semestre de la pandemia, sin posibilidades de retornar a mi hogar, me enfoqué en apoyar la expansión y fortalecimiento de la REFA y en la búsqueda de alternativas para atender las necesidades urgentes de comunidades rurales y semi-rurales para acceder a alimentos y medicina. Así nació la idea de los Bio-tiquines como un proyecto piloto de REFA que generó la producción y movilización efectiva de plantas alimenticias y medicinales a familias vulnerables en varias regiones del país, y que posteriormente fue replicada por la RIFA en otros países de América del Sur y Centro América.



4) ¿Cuál es el rol de mujeres en los procesos de restauración de bosque y desarrollo sostenible?


El rol de las mujeres en los procesos de restauración de bosques y desarrollo sostenible es de extrema importancia porque son ellas las primeras que sienten los impactos de la deforestación y degradación de suelos y recursos naturales ya que tienen la responsabilidad directa de alimentar a sus familias y procurarles bienestar y el mejor medio de vida posible. Las mujeres además se involucran en los esfuerzos de restauración desde una perspectiva más íntima y profunda. En general, más allá de una tarea es un compromiso que las Mujeres adquieren en las acciones de defensa de la Naturaleza y en las actividades de restauración.

Los procesos de capacitación virtual de F.A. en el que participaron mujeres de comunidades de base desde varios países de Latino América, demostró la resiliencia, tenacidad y perseverancia de mujeres que enfrentaron todo tipo de obstáculos y retos de comunicación, movilidad y afectación a su salud y de sus familiares e incluso la pérdida de seres queridos por la pandemia, pero que a pesar de ello creyeron en el potencial de adquirir herramientas para el mejoramiento de diseños de sus fincas y la restauración de sus ecosistemas locales, y completaron el ciclo de capacitación.


Mediante la práctica de la F.A., las mujeres encuentran herramientas, no sólo para contribuir a la seguridad alimentaria de sus familias y al manejo adecuado de sus parcelas, sino que aportan a sus comunidades con un ejemplo de desarrollo sostenible viable y necesario para el mejoramiento de las condiciones ambientales a nivel del planeta.


Por lo tanto, el rol de las mujeres en el desarrollo sostenible es de mucha importancia y tiene un efecto multiplicador.


 

Por María Inés Rivadeneira[1]

[1] Investigadora feminista, Socióloga, es parte de la Red de Mujeres en Conservación del Ecuador, miembro de la Red Ecuatoriana de Forestería Análoga (REFA), colabora con la Red Internacional de Forestería Análoga (RIFA) con los procesos de certificación de Productos de Jardines Forestales (PJF), especialista en derechos humanos, justicia feminista y cambio climático.

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